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sábado, 1 de septiembre de 2012

La Biblia y los santos. Articulo publicado en La Prensa. com. ni


Voces

La Biblia y los santos



Me refiero al artículo “La Biblia y Santo Domingo” del buen amigo Adolfo Miranda Sáenz. No es mi intención en mi corazón el ofender sus creencias.

La palabra “santo” significa “consagrado a Dios, apartado”. La enseñanza de la Iglesia católica es muy diferente de la enseñanza bíblica.

La palabra santo siempre en la Biblia es usada en plural: “Señor… cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén”. (Hechos 9:13). “Aconteció que Pedro…, vino también a los santos que habitaban en Lida”. (Hechos 9:32) “Saludad a todos los santos en Cristo Jesús”. (Filipenses 4:21). Por lo tanto, bíblicamente hablando, los “santos” son el cuerpo de Cristo, la Iglesia. Los cristianos son llamados a ser santos, no necesita morir para serlo, más bien su muerte es estimada ante los ojos de Dios: “Estimada es a los ojos de Dios la muerte de su santos”. (Salmos 116:15)

En la teología romana católica, los santos están en el cielo. En la Biblia, los santos están vivos, millares viven en la tierra, y además Dios tiene millones de sus santos que moran en el cielo con Él. En la enseñanza católica, una persona no se convierte en santo, a menos que sea “beatificado” o “canonizado” por el papa. En la Biblia, cualquiera que ha recibido a Jesucristo por la fe, es santo. En la práctica católica, los santos son reverenciados, se les reza, se les pide milagros y en algunos casos, son adorados. En la Biblia, los santos son llamados a reverenciar, adorar y orar únicamente a Dios.

En la Iglesia católica, los santos patronales son reverenciados, sin embargo, la Biblia nos enseña que no debemos reverenciar a nadie ni siquiera a los ángeles, sino solo a Dios. Tal fue el caso de Juan el vidente: “Yo Juan soy el que oyó y vio estas cosas… me postré para adorar a los pies del Ángel… Pero él me dijo: Mira, no lo hagas; porque yo soy consiervo tuyo… Adora a Dios”. (Apocalipsis 22:8-9).

Según la Biblia, Cristo perdona a los hombres de sus pecados y los ha santificado (hecho santos), y por consiguiente se han apartado de la inmoralidad, de la inmundicia y de la mentira, es decir, todo lo contrario de lo que son la celebración y la fiesta de los santos patronales, donde lo que más abunda es la inmoralidad, la inmundicia, la prostitución, el licor y la perversidad. Exceptuando aquellos que son pocos, y verdaderamente lo hacen con sinceridad, pero equivocadamente desde el punto de vista bíblico.

La Iglesia católica canoniza a personas que vivieron una vida ejemplar o extraordinaria, pero la Biblia no nos demanda una vida de penitencia o de sacrificio.

El Señor pide en Miqueas 6: 8 es: “Hombre, él te ha declarado lo que es bueno, lo que pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, amar misericordia y humillarte ante tu Dios”. Es decir Dios rechaza aquellos sacrificios que son prácticas puramente exteriores. “Aquí está la perseverancia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús”. (Apocalipsis 14: 12).

Muchos tienen confianza en los santos de la Iglesia católica, pero esa confianza no tiene un fundamento seguro, porque el verdadero fundamento es Jesucristo.

Usted mismo puede ser uno de los verdaderos santos. Apártese para Dios y permita que Él le cambie y le santifique su vida. Dios está dispuesto a perdonarle sus pecados y limpiarle de toda maldad.

El autor es Miembro PIB Managua