AP / Jens Meyer
01-11-2010
Un enorme estruendo despertó la pasada madrugada a los vecinos del pueblo alemán de Schmalkalden (centro del país) cuando la tierra comenzó a hundirse. La luz del día permite ver mejor el enorme socavón que, con 40 metros de largo y 15 de ancho, casi podría ser una piscina olímpica. Los técnicos investigan las causas del hundimiento de tierra, que se tragó un coche pero no provocó heridos, mientras que los vecinos de las casas colindantes han sido evacuados por el temor a que pueda agrandarse en las próximas horas.
